viernes, 29 de mayo de 2020

Juannino Mojica



Importancia de las neurociencias en la educación superior.

Considerando que las neurociencias representan un recurso relevante para la explicación de la forma cómo aprenden los individuos, donde el aprendizaje a su vez, expresa la conducta que se ha de tomar y, por tanto, las bases neurológicas, explican lo que sucede dentro del sistema nervioso. Es por ello, que la expresión de lo aprendido está basada en los conocimientos significativos adquiridos y experimentados que quedan en la memoria, como se observa en la educación superior.

Hoy día, el mundo actual en que vivimos nos brinda el acceso inmediato a gran cantidad y diversidad de información, aportando respuestas a diferentes cuestionamientos de forma rápida que no tenemos tiempo para profundizar en el significado y sentido de las mismas. Es por ello, que al parecer se ha demostrado que la manipulación del entorno puede influir sobre la mente humana bajo el molde de una narrativa uniforme y colectiva.


Según, Gotay (2008), “Las neurociencias en la educación intentan explicar cómo es que actúan millones de células nerviosas individuales en el encéfalo para producir la conducta y cómo, a su vez estas células están influidas por el medio ambiente, incluyendo la conducta de otros individuos”. Lo expuesto anteriormente, advierte que existe una relación entre el comportamiento de las células, la conducta y el entorno. De ahí la importancia de estudiar de la neurociencia en la educación superior.

En congruencia, es tan importante que los procesos de aprendizaje estén vigentes y atendiendo a los desafíos y retos que movilizan las conexiones, pues las metas y objetivos que forjen los estudiantes, estarán influenciadas por la naturaleza de las tareas académicas; constituyéndose en estímulos; de tal manera que cuando ellas sean más desafiantes, significativas, con sentido según sus horizontes, no solamente aportarán a aprender, sino a crear o re-alimentar nuevas conexiones en el cerebro.


Esta manera, la importancia de que los docentes en educación superior puedan trabajar en la organización de tareas académicas; tales como: trabajos prácticos, investigaciones, talleres, laboratorios de campo, análisis críticos y reflexivos, solución de problemas; de forma que éstas se constituyan en el motor de las conexiones neuronales.

Por último, y de gran importancia, los estudiantes tienen un alto potencial para todo, y más siendo creativos, las diferencias radican en el grado en que utilizan dicho potencial. Es ahí, donde influye el estilo y la inteligencia, ingredientes básicos de la creatividad. Por lo tanto, los estudiantes llegarán a ser sujetos creativos y autónomos en sus aprendizajes y en su desarrollo profesional, en la medida que se les enseñe desde cada área o desde cada disciplina, a desarrollar tres tipos de pensamiento esenciales: uno de tipo analítico en tanto enseñarles habilidades tales como analizar, juzgar, criticar, evaluar, comparar y contrastar; otro de tipo creativo, para que puedan llegar a descubrir, inventar, imaginar, elaborar hipótesis, suponer y; uno más de tipo práctico, enfocado a que aprendan a usar, aplicar, utilizar y practicar. 




La neuroplasticidad cerebral y el envejecimiento cerebral.

En primera instancia, la plasticidad cerebral se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno. El término se utiliza hoy día en psicología y neurociencia, y es usado para referirse a los cambios que se dan a diferentes niveles en el sistema nervioso: Estructuras moleculares, cambios en la expresión genética y comportamiento.”



En definitiva, la neuroplasticidad permite a las neuronas regenerarse tanto anatómica como funcionalmente y formar nuevas conexiones sinápticas. La plasticidad neuronal representa la facultad del cerebro para recuperarse y reestructurarse. Este potencial adaptativo del sistema nervioso permite al cerebro reponerse a trastornos o lesiones, y puede reducir los efectos de alteraciones estructurales producidas por patologías como la esclerosis múltiple, Parkinson, deterioro cognitivo, enfermedad de Alzheimer, dislexia, insomnio adultos, insomnio infantil.

Consecuentemente, la neuroplasticidad otorga al cerebro gran capacidad adaptativa frente a las transformaciones del medio que acontecen en el envejecimiento. La pérdida auditiva se relaciona con alteraciones de la neuroplasticidad y afectación del neuropilo cerebral. Aunque no hay datos concluyentes, el ejercicio físico mejora los cambios moleculares, biológicos, funcionales y conductuales-cognitivos asociados al envejecimiento cerebral. En el cerebro humano envejecido se describe pérdida de peso y volumen y aumento del tamaño ventricular.



No obstante, la neuroimagen muestra una variabilidad importante y muchos ancianos sanos no presentan cambios macroscópicos significativos. Respecto al número de neuronas, en la mayoría de las regiones cerebrales permanece estable a lo largo de la vida.

En resumen, la neuroplasticidad no se pierde con el envejecimiento, los cambios en la arborización dendrítica, la densidad de espinas y las sinapsis están más relacionados con la actividad cerebral que con la edad.


Fuentes:

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